La Inteligencia artificial podría anticipar erupciones volcánicas

La Inteligencia artificial podría anticipar erupciones volcánicas

La Tierra no avisa con palabras, pero siempre deja señales. Vibraciones casi imperceptibles, cambios en la composición de los gases, deformaciones mínimas del suelo. Durante décadas, científicos y científicas han aprendido a leer estos mensajes para entender cuándo un volcán podría despertar. Hoy, esa lectura entra en una nueva etapa: la inteligencia artificial.

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México trabajan en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial capaces de predecir erupciones volcánicas con mayor precisión, analizando enormes volúmenes de datos sísmicos y geofísicos que, para el ojo humano, serían prácticamente imposibles de procesar en tiempo real. No se trata de adivinar el futuro, sino de reconocer patrones ocultos en el comportamiento de la Tierra.

Cuando la Tierra genera datos

Cada volcán activo es una fuente constante de información. Sismógrafos, estaciones GPS, sensores de gases y cámaras térmicas registran cambios las 24 horas del día. El reto no es obtener datos, sino interpretarlos con rapidez y precisión, especialmente en países volcánicamente activos como México.

Aquí es donde la inteligencia artificial marca la diferencia. Los algoritmos pueden aprender del historial de erupciones pasadas, identificar combinaciones específicas de señales precursoras y emitir alertas más tempranas, incluso cuando los indicios son sutiles o no siguen patrones clásicos.

Este avance no solo mejora la vigilancia volcánica: transforma la forma en que nos relacionamos con el territorio.

Volcanes, minería y conocimiento del subsuelo

Para la minería, entender los procesos volcánicos no es una curiosidad académica: es una necesidad técnica. Gran parte de los yacimientos minerales metálicos —como el cobre, el oro o la plata— están directamente asociados a antiguos sistemas volcánicos e hidrotermales. Conocer cómo se comporta un volcán hoy ayuda a comprender cómo se formaron los minerales hace millones de años.

Además, la tecnología desarrollada para monitorear volcanes tiene aplicaciones directas en el sector minero moderno:

  • Análisis sísmico para evaluar estabilidad del terreno.

  • Modelos predictivos para identificar zonas de riesgo geológico.

  • Mejores mapas del subsuelo para exploración responsable.

La inteligencia artificial no reemplaza a la geología, la potencia.

Seguridad, energía y transición

La predicción volcánica también tiene implicaciones clave para la transición energética. Regiones volcánicas suelen ser ideales para el desarrollo de energía geotérmica, una fuente limpia y constante que depende, precisamente, del calor interno de la Tierra. Entender los sistemas volcánicos activos permite aprovechar esta energía de forma segura, minimizando riesgos para comunidades e infraestructura.

En este sentido, la minería, la energía y la ciencia comparten un mismo punto de partida: el conocimiento profundo del planeta.

Escuchar mejor a la Tierra

La inteligencia artificial no controla a los volcanes ni elimina el riesgo, pero sí nos ayuda a escuchar mejor lo que la Tierra está diciendo. En un país donde volcanes, fallas geológicas y recursos minerales conviven con ciudades, industrias y comunidades, esta capacidad de anticipación es clave para un desarrollo más seguro y responsable.

La Tierra sigue moviéndose. La diferencia es que ahora, gracias a la ciencia y la tecnología, estamos aprendiendo a entenderla mejor.

Fuente: UNAM